Mi llegada al Planeta Cuevas fue a la noche y me estaba esperando Alfonso en la puerta de su casa. Tenía una chaqueta puesta y se lo veía nervioso, pero la verdad que me dio una bienvenida fantástica. Tambien que puedo decir de Rodrigo que me estaba esperando en la entrada del Planeta Cuevas y que terminó pagando los 100 euros del taxi porque el taximetrero no me recibió el dinero y hasta la fecha se lo estaba debiendo.
Como dice el guardian del centeno, no pretendo hacer una crónica de mi alunizaje en Planeta Cuevas y de los cinco años que dentro de cuatro meses se van a cumplir aquí. He pensado cuál puede ser la utilidad de escribir acerca de este hecho: mi llegada a Planeta Cuevas y he dudado si vale la pena contarlo.
Hace cinco años era el 30 de abril de 2002 y venía escapando del corralito argentino, o por lo menos ese era mi argumento vital para estar en Cuevas, donde nación mi madre, más precisamente en Las cunas, una pedanía de cuevas, un caserío de unas 50 casas y donde la casa donde nació mi mamá ya no está, la derrumbaron cuando rectificaron el camino. Yo cuando paso por allá no puedo dejar de pensar en ella y hasta tengo la supertición a veces de ponerme a llorar o darle al hecho de caminar por ese sitio, como si lo estuviera haciendo en el Machu Picho o en un cementerio comanche.
La llegada a Cuevas creo que se inicia en una conversación con Raúl Silánes en el Automovil Club de Mendoza, recuerdo patente donde estábamos sentados y le dije que la única solución para seguir escribiendo era irme a España, tras cartón, le pedí dinero prestado, que todavía no se lo devuelvo, fueron 300 euros que me dio. Raúl acababa de ganar un premio importante en España por el que le habian dado unos 12.000 euros.
El viaje fue en avión de Buenos Aires a Madrid, luego de Madrid en los autobuses de Alsa llegué a Almería en una noche que apuntaba siniestra. En el viaje venía un joven que escuchaba su walkman, me dijo que era profesor de música y hablamos de todo un poco; me pareció que no me daba mucha bolilla aunque siempre cabe mi sindrome del hermano del medio, que se siente no querido,etc, según me dice Juan Manuel, que es mi terapeuta y al que también le estoy debiendo varios meses de terapia.


